dimarts, 26 de febrer de 2008

La encrucijada del profeta

Un día el profeta andaba por el desierto de equipamientos que tenemos en las escuelas y se quedó aturdido. Por primera vez no tenía respuesta a una cuestión y esto le preocupó, si esto se repetía más veces, podía acabar siendo conseller d’ensenyament. La reflexión en la que estaba inmerso desde hacía mucho tiempo era tan sencilla de plantear cómo difícil de responder, incluso, para él. La reflexión era la siguiente:

* "En el primer sueño tengo 10 alumnos que se preparan para superar el bachillerato. Al final de curso 5 de ellos no han podido superar el fuerte ritmo del profeta, pero los otros 5 han conseguido la máxima puntuación en el bachillerato y en la selectividad. Después de unos cuántos años los alumnos que superaron la selectividad gracias a su gran formación, han triunfado en sus respectivos estudios y carreras profesionales. Cada año traen una cesta por Navidad a su profeta y guía espiritual como agradecimiento. El resto quedaron excluidos de una formación superior y esto los ha marcado profundamente su futuro".
* "En el segundo sueño vuelvo a tener 10 alumnos que se preparan para superar el bachillerato. Al final de curso todos 10 consiguen superar el curso y la selectividad, pero con un nota mediana de suficiente. Después de unos cuántos años la suerte de los diferentes alumnos ha sido desigual. Algunos no pudieron superar los estudios universitarios, pero a otros los fue bastante bien, pero marcados por el menor nivel de los estudios realizados al bachillerato".

Ahora el profeta tiene que escoger el camino. Puede decidir buscar la excelencia académica y seleccionar por un lado a los alumnos y por el otro dar respuesta a aquellos alumnos, muchas veces olvidados, que quieren y pueden dar las máximas prestaciones académicas, sacrificando aquellos que, por diferentes motivos, no pueden seguir el ritmo. El otro camino es conseguir un ritmo donde todos puedan adelantar, sacrificando en parte, a los alumnos de élite, pero consiguiendo un sistema más justo para el resto.

El profeta, que lo sabe todo, ya sabe que algunos de vosotros piensa que la mejor solución es conseguir 5 excelentes y 5 suficientes y teóricamente tendríais razón. Pero el profeta, que es un hombre de acción no quiere soluciones teóricas, sino aquellas que se puedan llevar a cabo.

Ahora os toca a vosotros, discípulos míos, decir la vuestra. Ahora tenéis que demostrar al profeta que sois merecedores de su atención.