dilluns, 10 de setembre de 2007

Hipotecas de alto riesgo

En los últimos años, en los Estados Unidos, se han puesto de moda las hipotecas de alto riesgo. Bien, no se si la palabra de moda es la más adecuada. Por un lado están los usuarios, que, de hecho, no desean este tipo de hipotecas, pero que no tienen otro remedio que acudir a esta posibilidad para conseguir un préstamo. El perfil del cliente de estas hipotecas los llamaremos pobres. Estos pobres son personas que no pueden aportar avales o garantías suficientes para garantizar la devolución de los préstamos “normales”, a cambio de pagar un tipo de interés totalmente desorbitado por no llamarlos por su verdadero nombre. Los que consiguen estas hipotecas de alto riesgo los llamaremos pobres desgraciados, para entendernos. En el otro lado están los emprendedores visionarios que montan una empresa para forrarse a costa de las desgracias de los otros, en este caso, de los pobres desgraciados. Las ganancias son realmente astronómicas gracias a los tipos de interés tan altos. A este tipo de emprendedores, por llamarlos de algún tipo, los llamaremos espavilados, para entendernos. Como que la cuenta de resultados de estas empresas es espectacular, otras empresas, bancos y otros inversores quieren participar del festín, como buitres volando alrededor de los pobres desgraciados económicamente moribundos. Todos invierten en estas empresas y comienzan a engordar sus ganancias en una autentía orgía capitalista neoliberal. A estos últimos los llamaremos ricos, para entendernos.

Si lo miramos objetivamente, desde el punto de vista de una economía capitalista salvaje, el negocio de las Hipotecas de alto riesgo es plenamente legítimo. Los espavilados arriesgan su capital, con un negocio de alto riesgo, ya que hay una probabilidad alta de que los pobres desgraciados no puedan devolver nunca el dinero debido a los intereses que tienen que pagar. A cambio, el espavilado puede conseguir grandes beneficios proporcionales al riesgo que corren. Por otro lado, el pobre desgraciado también corre con un gran riesgo aceptando este tipo de hipotecas, pero es su única posibilidad de poder tener acceso a unos dineros que le pueden cambiar su vida, aunque normalmente será para peor. Los que escapan de la merienda de los buitres podrán mejorar su calidad de vida. Hasta aquí, de forma objetiva, nada que decir.

La situación económica de los Estados Unidos y el mercado immobiliario se ha resentido mucho. El riesgo que corren los espavilados ha aumentado mucho y las empresas han entrado en fuertes pérdidas, cayendo en picado los precios de sus acciones y afectando a los ricos que habían invertido sus dineros en este negocio. Como que el mercado es global, este efecto se estiende a las bolsas de todo el mundo. Imaginaros que los espabilados no podrán cambiarse el Ferrari que ya tiene dos años y el pobre está ya muy viejito, ni comprarse un jet privado más grande, ni una isla para pasar las vacaciones alejados de la chusma y de los pobres desgraciados. Por lo que respecta a los pobres desgraciados, muchos pierden la propiedad que habían adquirido con el préstamo y en la mayoría de los casos pierden todo lo que tenían quedándose en una situación muy precaria de pobreza absoluta. De forma objetiva, nada que decir, es el sistema capitalista y de libre mercado (unos ganan y otros pierden).

Lo que me rompe los esquemas, de lo que me han explicado del sistema capitalista, que habla de libertad en los mercados, de la ley de oferta y la demanda y de la autoregulación de los mercados es que, el Banco Central Europeo ha inyectado 300 millones de euros para compensar las caídas del mercado y tranquilizar a los ricos y a los espabilados. Este sistema capitalista en el que todos jugamos, ya no es objetivamente correcto, sino que es un juego en el que todos podemos jugar, pero en el que sólo ellos pueden ganar, y me refiero a los ricos y a los espabilados. ¿Dónde estaban los Bancos Centrales de todo el mundo cuando los pobres se convertían en pobres desgraciados por no poder obtener una hipoteca decente?. Los espabilados y los ricos, se han estado enriqueciendo a costa de la degracia de los más desfavorables con una desverguenza y una indecencia que no encuentro la palabra para definirlos, ya que indeseables la encuentro demasiado suave. Pero cuando sus beneficios se encuentran en peligro, se inyecta dinero de forma artificial para que no puedan perder, dinero de todos, de los europeros en este caso, europeos espabilados, ricos, pobres, pobres desgraciados y el resto, los supervivientes. Podemos concluir que las hipotecas se llaman de alto riesgo por el riesgo que corren los pobres desgraciados que se ven empujados a contratar una y no al riesgo de los espavilados que, como vemos, es práctiamente nulo.