dimecres, 22 d’octubre de 2008

De profesión especulador

Hace unas semanas aparecía en el Periódico el señor Georges Soros dando su opinión sobre la situación económica y indicaba que era multimillonario y especulador.
Ya sabemos que hacerse en multimillonario con un trabajo honrado es más que difícil, pero aceptar como profesión especulador me parece muy fuerte. También hay que decir que días más tarde volvió a aparecer y ya no lo etiquetaron de especulador (aunque lo sigue siendo).
Sabemos que especular no es contrario a la ley, aunque es muy poco ético. Si lo hace un simple mortal como nosotros, no tiene ningún tipo de repercusión, ya que las cantidades invertidas con respecto al total son insignificantes. Pero cuando para especular se dispone de una cantidad inmensa de dinero la cosa cambia. Un especulador de este tipo puede influir directamente en la bolsa, haciendo que suba o baje sólo con su intervención. Por lo tanto, él puede jugar a hacer fluctuar la bolsa para sacar un beneficio económico. Podríamos afirmar que saca el dinero a los pequeños e indefensos inversores, que no conocen sus juegos, para quedarselo él.
En el mundo de la empresa, si no tengo mal entendido, cuando una empresa de un sector determinado tiene la capacidad de controlar su mercado, se dice, que tiene una posición dominante y, por lo tanto, se vigila a través de organismos de control para que no haga prácticas monopolísticas, asegurando así la libre competencia.
Pero en la bolsa que yo sepa no hay ningún tipo de control sobre estas personas o entidades que tienen esta capacidad de influencia tan grande. Considero que se debe potenciar la economía productiva que da un valor añadido y luchar o controlar esta economía de la especulación que obtiene beneficios sin aportar nada al mercado. Se deben crear organismos de control para que velen por el juego limpio y limitar este tipo de prácticas, hasta erradicar la especulación como oficio.